Ey que tal amigo!
¡Devuelta acá con unas ganas inmensas de escribir!
Estuve ausente un muy buen rato y eh de confesarte que no la he pasado tan bien en este rato.
Mi vida ha sufrido un giro de 180 grados en muchos aspectos, tuve que renunciar algunos sueños momentáneamente, reestructurar mis actividades y mi economía, estar menos presente con personas que amo, descuidar hábitos, en fin es ese tiempo de vacas flacas que escuchamos tanto hablar.
Y como alguien que esta cien porciento convencido que el desarrollo personal es un camino que se debe ver con ojos de positivismo, esta mala racha que me toca vivir y que aún no acaba, eh de compartirte que ha sido para mi difícil, dura, frustrante, incierta y sobre todo complicada de explicar por qué los golpes que he recibido han sido de muchos lados, es como si existiera un clan malvado que se hubiera puesto de acuerdo para combatirme en varios frentes (lo se suena muy intenso lo que digo y tiene unos buenos tintes de victimismo), como cholos atacando al rival del barrio que colinda y al cual le tienen más odio (si no te imaginaste de la escena te perdiste de un buen tráiler de dramatismo ja, ja, ja), y te lo describo así porque es así como lo he sentido sin exagerar.
¿Pero estos años de estar en este camino del desarrollo personal he aprendido a vivir los buenos momentos y los no tan buenos como son, si hay que tirarse al suelo y llorar, por qué no hacerlo?
Los momentos difíciles en la vida debemos de vivirlos porque son grandes regalos que la vida nos dan la pauta para dos cosas:
¡Rendirse definitivamente o aprender de ellos y levantarnos más fuerte!
‘Si tengo que dar un consejo a alguno de ustedes sería que dijeran que sí. Digan que sí y creen su propio destino.’ – Maya Rudolph
Pero en esta parte del proceso quisiera compartirte algo y la explicación de este título.
Cuando nos encontramos en estos momentos difíciles, normalmente nuestra autoestima tiende a decaer en una gran medida, todo esto por qué nos ataca el miedo, las dudas, la incertidumbre, la indecisión entre muchas otras cosas más.
Y muchos de nosotros tendemos por el miedo a no encontrar respuestas claras a buscar respuestas en otros lados con otras personas, pero e aquí el meollo del asunto.
Lo hacemos con cualesquier personas o con personas cercanas y muchas veces son personas que no comparten nuestros ideales o no conocen claramente nuestra historia y tienden a darnos consejos desde su posición, no los juzgo, ellos lo hacen con la mejor intención y con las herramientas que tiene para brindarnos su apoyo y soporte.
¡Sin embargo, a nosotros este tipo de consejos, ayudas, mentorías, coaching o como lo desees llamar nos es poco práctico porque es como si Caperucita roja le preguntara al lobo que podría comer en el bosque, el lobo diría muy tranquilamente “puedes comer esta manzana que tengo para ti ven vamos a mi cueva” Caperucita acabaría echa un caldo de hueso!
¡Menuda pasada del lobo!!
Eso es exactamente lo que nos pasa a nosotros cuando pedimos consejos a personas que no conocen nuestro contexto de vida y no conocen con detalle las situaciones que estamos viviendo o por lo menos que en algún momento de sus vidas han atravesado algo similar que puedan compartirnos para advertirnos de ciertas situaciones que pudieran pasar.
¿Siguiente, tomamos estos consejos y que crees?
Si en ese momento nos iba mal, pues agárrate porque ahí vienen momentos más difíciles.
Así como dicen “ahora no te llueve te graniza”.
¡Entonces llegan nuevamente el miedo, las dudas y las inseguridades como una avalancha en medio de la tormenta de nieve tipo la película de los sobrevivientes de los Andes (si no las has visto te recomiendo que la veas, buenísima!).
Ese momento que te acabo de describir algunos autores de libros lo llaman cuando “se silencia tu voz” esta voz se refiera a tu voz interior, a tu alma, a tu espíritu, se ve opacado por las malas decisiones por los comentarios de los demás y en muchas ocasiones el punto más bajo en el que caemos porque no sabemos como salir de tantos problemas que se avecinan en estos tiempos tan difíciles.
Es por eso que hoy que estoy viviendo estos momentos y si tú que estás leyendo esto te encuentras en la misma situación que yo, te invito a que le subas el volumen a tu voz, a que recuerdes de que estás hecho y el porqué viniste a este mundo a brillar, eres un ser humano excepcional con grandes cualidades, con una inteligencia y creatividad únicas, que nunca olvides que estás en este juego para divertirte para pasarla con madres, que no hay mejor jugador que tú en este juego llamado vida.
Te invito a que te hagas las siguientes preguntas para tomar dirección en estas malas pasadas.
- ¿Tres cualidades que me definen?
- ¿Cuáles han sido mis últimos 5 momentos de triunfo en mi vida?
- ¿Qué es para mí el éxito?
- ¿Quiénes son las personas que me acompañan o me han acompañado en esta vida y qué pueden servirme de soporte para salir de este momento?
- ¿Qué estoy aprendiendo de esto?
- ¿Qué es lo más importante para mí en la vida?
Creo que hay muchas más preguntas que pueden ayudar a empoderarte, pero si empiezas a contestar estas preguntas en conciencia total verás que las cosas se pondrán más claras, te recomiendo que si puedes escribirlas y contestarlas y tenerlas en un lugar que puedas visualizarlas te servirán de recordatorio para impulsar esos momentos e impulsar en algo mucho más constructivo en tu vida.





